BOTOX: Toxina botulínica para tratamiento de
las arrugas de expresión
La aplicación de la toxina botulínica, antes comercializada
como BOTOX y actualmente como VISTABEL, consiste en
inyectar toxina botulínica tipo A en los músculos
responsables de ciertos gestos faciales. «Produce un
bloqueo neuroquímico que impide el envío de órdenes al
cerebro para que el músculo se mueva o, lo que es igual,
anula la orden nerviosa y se produce una relajación
muscular».
Mientras dura el efecto, el músculo implicado se paraliza y
la piel que lo recubre se alisa como si de un
auténtico lifting se tratase. Su uso para medicina estética
está aprobado por la Food and Drug Administración en los
Estados Unidos desde abril de 2001, y en Francia, desde
febrero de 2003. En España, está aprobada como
«Vistabel», que es el nombre del fármaco en Europa.
Está indicado para eliminar temporalmente. las arrugas de
la frente, el entrecejo y las patas de gallo.
Se inyecta por vía intramuscular en el entrecejo, la frente
y las patas de gallo con una aguja tres veces más fina que
la de insulina.

Ambas zonas precisan de 25 a 40 unidades que se infiltran
(mediante pinchazos) en lugares muy concretos de los
músculos a tratar. Para hacerlo correctamente se impone un
estudio previo de la anatomía muscular y de la
mímica de cada paciente antes de proceder con el
tratamiento, que se realiza en una sola sesión de 20
minutos, más o menos.
El efecto se constata a partir de las veinticuatro horas,
para alcanzar un resultado definitivo a los 12 días.
Dura de cuatro a seis meses, que es cuando se
empieza a recuperar la función muscular, y reaparecen las
arrugas. Conviene no recostarse durante las tres horas
posteriores al tratamiento ni presionar en las zonas
tratadas para que la toxina no se desplace, pero se puede
maquillar, lavar, aplicar tratamientos cosméticos, etc.
Bien inyectada, la toxina botulínica no tiene porqué
eliminar la expresión ni limitar el movimiento de la ceja.
Muy al contrario, el ojo debe ganar en vida.
Muy rara vez se puede sentir dolor de cabeza a las
veinticuatro horas, que se elimina con un analgésico.
También existen personas, una de cada mil, que no obtienen
resultado alguno por la presencia de anticuerpos.
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